El 14 es una Fecha especial para mí, el 14 de Julio está de Cumpleaños mi madre…el 14 de Julio fue asesinado mi hermano…El 14…
No quiero escribir de mí, quiero escribir lo que siento, esa es mi forma de sacar mi dolor, de limpiarme y respirar…
Todas las personas somos únicas y especiales y estamos marcadas por nuestras experiencias de vida, por lo tanto cada uno ve la realidad desde su propia mirada, parados en nuestros zapatos que no le caben a nadie más.
Así el 14 de Febrero, día de “San Valentín”, día del amor que se remonta a los tiempos del Emperador Claudio II "el Gótico", No quería bodas sino soldados para defender los espacios amplios de su imperio. Nada de casados. Quería solteros.
Ante estas circunstancias inhumanas, Valentín, obispo de Interamna Nahartium-Italia, no tuvo miedo en confesarse creyente, y es más, se entregó por entero a las parejas. Las visitaba en secreto para casarlos lejos de la mirada de los crueles súbditos del emperador.
Pero la osadía de Valentín, tuvo como consecuencia ser prisionero del Emperador Aureliano y fue degollado el 14 de Febrero del 268 d.c.
Desde ese día se convirtió en el Patrono del “AMOR”, no sólo amor de parejas, sino el amor en toda su amplitud, de amigos, padres, hermanos, hijos, etc.
Valentín, un ser único decidió su camino y no tuvo temor en nombre del amor…Y es ese amor que me inunda me tiene consumida en un dolor desgarrador, porque después de 7 meses no puedo dejar de extrañar a mi hermano, no quiero vivir sin él, quiero reír junto a él, quiero compartir lo que compartíamos a diario…No tuve que esperar al día de San Valentín para decirle cuanto lo quería, pues se lo dije a diario. La última vez que le dije cuanto lo quería fue la mañana del sábado del 14 de Julio del 2007.
Miro a mi alrededor y veo como todos “recuerdan” a mi hermano con cariño, con alegría y me dicen “Déjalo ir”… ¿Déjalo ir?... ¿A quien más que a mí le caben mis zapatos?...
Puedo luchar por hacer justicia, lo he hecho todo este tiempo, puedo besar la frente de mi hermano fría en la morgue, antes de que cerraran su ataúd, puedo pasar por la esquina donde murió y dejarle una flor, hablar con él, decirle chistes, sentirlo junto a mí.
Pero no puedo querer vivir sin mi hermano, mi amigo, mi apoyo, mi familia, desde niños siempre unidos, siempre alentándonos, comprendiéndonos, perdonándonos…
No quiero, ni puedo vivir de los recuerdos del pasado. Quiero estar con él, construir nuevos recuerdos, compartir nuevas experiencias de vida, apoyarnos, llorar y reír, que vea como crecen sus hijos y sus sobrinas regalonas.
Quiero que se construya su departamento detrás de mi casa, como lo habíamos planeado.
Quiero mirarlo desde lejos con el corazón lleno de alegría como se convierte en niño para jugar con mi María Ignacita.
Quiero escucharlo decirme “Tú, puedes”…”Estoy contigo”…”No llores, que me harás llorar a mí, quédate tranquilita que lo vamos a solucionar”.
Desde el 14 de Julio, que nadie me llama “Hermanita”. Quiero escuchar su voz, pero lo que más quiero es abrir mis ojos y despertar de esta pesadilla y al hacerlo correr en pijama, toda despeinada, con el corazón palpitante y entrar a la habitación de mi hermano y abrazarlo fuerte, tan fuerte que sienta su corazón latiendo, su sangre corriendo llena de vida por sus venas.
Se despertaría con mi llanto de alegría, me miraría con su dulce mirada y me abrazaría diciendo: “No llores, no llores, que me vas a hacer llorar a mí”.
Pero no sucederá, porque estoy despierta y este despertar duele…duele tanto que cada minuto de mi existir es un eterno y desgarrador dolor, porque no puedo devolver el tiempo, y los días pasan…las semanas…los meses y mi vida continua sin ti.


Diferente...
Cada vez que te leo, me emociono, los sentimientos viven en las palabras y en tu corazón y respiran en cada párrafo que escribes. El dolor permanece y se transforma a lo largo del camino en compañero de viaje. No puedes dejarlo ir, porque de alguna manera siempre estará contigo, será una nueva forma de caminar, diferente, pero siempre te acompañará y velará por ti, por lo menos así me gusta pensarlo...Ánimo
Saludos...Cariños
Marcial
Gracias
Gracias amigo, a mi me encanta la sencilla sabiduría de tus palabras, es verdad el dolor se hace compañero de viaje y no pesa, si no que se aprende hasta reír con él
Un Abrazo